jueves, 14 de marzo de 2019
THÉOPHILE GAUTIER - EL CIEGO
Un ciego que se apoya en un mojón,*
perdido como un búho a plena luz,
melancólico a tientas en su flauta
sin cesar se equivoca de agujero.
Toca viejas tonadas campesinas
y desafina una y otra vez;
es un perro su guía en la ciudad,
espectro diurno con ojos que duermen.
Por él pasan los días sin brillar;
oye en la sombra el mundo que es oscuro
y la vida invisible con sus ruidos
como un torrente oculto por un muro.
Sólo Dios sabe qué negras quimeras
van asediando ese cerebro opaco.
Y qué raros grimorios** ilegibles
la idea está escribiendo en esta gruta.
Como en una mazmorra veneciana
un prisionero medio loco ya
mientras su noche se eterniza graba
con un clavo palabras en lo oscuro.
Pero tal vez en las fúnebres horas,
cuando la muerte en él apague el fuego,
el alma acostumbrada a las tinieblas
vea con claridad en el sepulcro.
- De Esmaltes y camafeos (1858) -
(*Mojón: Poste de piedra o cualquier señal clavada en el suelo que sirve para marcar el límite de un territorio o de una propiedad, o para indicar las distancias o la dirección en un camino. Piedra cilíndrica.
**Grimorio: Tipo de libro de conocimiento mágico europeo, generalmente datados de la Baja Edad Media, s. XIII. Tales libros contienen correspondencias astrológicas, listas de ángeles y demonios, instrucciones para aquelarres, lanzar encantamientos y hechizos, mezclar medicamentos, invocar entidades sobrenaturales y fabricar talismanes.)
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