viernes, 15 de marzo de 2019


EL LIBRO DE LOS MUERTOS - CAPÍTULO XVIII

Dice el Sacerdote:

¡Soberanas Jerarquías del Cielo, de la Tierra y del Mundo de los Muertos, oh vosotras! ¡Seguido de un difunto, he aquí, vengo a vosotras! ¡Para siempre entre vosotros, que permanezca pues!

Dice el difunto:

¡Oh, Señor del Más Allá, salve Osiris, Dios-Bueno del Santuario del Abidos, Amo del Re-Stau! He aquí que llego ante ti. Siempre ha sido fiel a la Vía del Bien mi corazón. En mis pensamientos jamás habitó el mal: ¡Nada de pecado en mi pecho! Yo jamás obré con duplicidad, ni mentí deliberadamente. Que pueda aparecer ante el altar del Señor, que las ofrendas, pues, afluyan hacia mí, de él, ¡el Dueño de la Verdad y la Justicia! Pueda, sí, entrar y salir a mi capricho en la Región de los Muertos. ¡Que no sea rechazada mi Alma! Séame dado contemplar a los Divinos Espíritus del Sol y la Luna eternamente!

* * *

¡Oh, Príncipe del Reino del Silencio, Rey de la Región de los Muertos, yo te saludo! ¡Héme aquí que llego ante ti! Tengo el dominio de las Formas y de las Metamorfosis practicadas en la Región de los Muertos. Conozco tus voluntades y las leyes de tu reino. ¡Junto al Señor de la Verdad y la Justicia, concédeme un lugar en tu Reino! ¡Ojala pueda recibir en tu presencia ofrendas sepulcrales y pueda morar en la Región de los Bienaventurados! Tú que haces que Osiris triunfe de sus enemigos, oh, Toth, defiéndeme contra los míos en esta noche de combates, en esta noche en que serán derribados los enemigos del Señor de los Mundos, en esta noche tenebrosa...Ante los Tribunales defiéndeme, de Busiris, de Sekhem, de Heliópolis, de Dep y Pé, de Nairerf, de Rekhiti, de Djedú, de Re-Stau...

No hay comentarios.:

Publicar un comentario