viernes, 15 de marzo de 2019


JULES LAFORGUE - ESPLÍN 

Todo me aburre hoy. Descorro mis cortinas.
Arriba el cielo gris que eterna lluvia raya,
la calle abajo donde, en bruma hollinosa*,
van sombras resbalándose en los charcos del agua.

Miro sin ver hurgando en mi viejo cerebro,
y en el vidrio empañado, con gesto maquinal,
hago caligrafías con la yema del dedo.
¡Bah! salgamos y acaso veremos novedades.

No hay libros nuevos. Nadie. Transeúntes estúpidos.
Solo barro y simones**, y el eterno aguacero...
Luego la noche, el gas, y vuelvo a lentos pasos...

Ceno y bostezo y leo, y nada me apasiona...
¡Bah! a la cama -Las doce. Las una ¡Ah! ¡todos duermen!
Solo, yo no me puedo dormir, aún aburrido.

- De El sollozo de la tierra (1901), publicado póstumamente - 

(*Hollín: Sustancia negra, muy fina y grasienta, que forma el humo y queda adherida a la superficie por donde este sale. 
**Coche simón: Fue un carruaje diseñado a mediados del siglo XVIII y en Madrid, en el siglo XIX, se denominaba así a cualquier carruaje tirado por animales que era susceptible de ser alquilado para su transporte de personas por espacio de medio día.)

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