viernes, 15 de marzo de 2019


JULES LAFORGUE - UNA NOCHE QUE SE ESCUCHABA A UN PERRO PERDIDO 

¡Siempre tendré que oír ese ladrar lejano!
Un can flaco perdido por páramos* sin límites 
a las nubes que el cielo triste, locas, galopan,
ulula** largamente en la noche y en la lluvia.

¡Nadie quiere llorar las cuitas*** de la Historia!
Dormid, cantad, amad, vivientes sin recuerdos;
mas ya os llegará el turno; el olvido, la fosa.

¿No lo habéis escuchado? -¡Oh! ¡el desgarrado grito!
Es el agudo pito, desconsolado y solo,
de un tren de condenados peregrinos de enigma,
que en la penosa noche se abisman para siempre.

¡Nadie quiere llorar las cuitas de la Historia!
Dormid, cantad, amad, vivientes sin recuerdos;
mas ya os llegará el turno; el olvido, la fosa.

¡Oh, el punzante estribillo que yo en la noche escucho:
es un baile, cristales, tocados, flores, luces.
Ríe el viento en los pinos con que harán ataúdes,
a esas parejas que hoy maquilladas dan saltos.

¡Nadie quiso llorar las cuitas de la Historia!
Dentro de un siglo todos estaréis en la fosa,
lejos ya de los bailes de vivos sin recuerdos.


- De El sollozo de la tierra (1901), publicado póstumamente -

(*Páramo: Superficie llana, poco fértil y desértica, que suele estar ubicada varios metros sobre el nivel del mar. Por extensión, sitios que no brindan abrigo o protección.
**Ulular: Aullar o dar alaridos. Producir el viento un silbido largo, semejante al alarido, al introducirse con fuerza por rendijas y otros sitios. 
***Cuita: Desgracia o circunstancia adversa.) 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario